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jueves, 4 de agosto de 2011

Soñar no cuesta nada (en 50 palabras)

En sus sueños todo era perfecto, no existía el dolor, el desamor, la decepción. Las cosas funcionaban porque debían hacerlo, no porque alguien las forzara. Reía porque era lo natural, sus lágrimas eran solo de alegría. Un día decidió no volver a despertar y logró vivir feliz para siempre.

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